Bruce Lee (en cantonés Lee Jun Fan) nació en San Francisco, EEUU, el 27 de noviembre de 1940 y falleció en Hong Kong el 20 de julio de 1973. Fue un artista marcial y actor estadounidense de origen chino. Más conocido por sus golpes que por su pensamiento, Bruce Lee desarrolló una filosofía propia basada en sus conocimientos de las artes marciales y una enorme fuente cultural. Estudió filosofía en la Universidad de Washington donde se interesó en pensadores como Hegel, Marx, Krishnamurti y Spinoza entre otros. Respecto a las artes marciales, comenzó a practicar Wing Chun Kung Fu en su adolescencia, posteriormente bebió de varios estilos y años más tarde creó su propia manera, el Jeet Kune Do (JKD) o “el camino del puño interceptor” respecto al cual siempre advertía que no se lo debía tomar como un simple “estilo” o “método” más entre los tantos existentes porque no se trataba de técnicas ya establecidas.

“Autoconocimiento es la base del Jeet Kune Do porque es efectivo, no solo para el arte marcial del individuo, sino también para su vida como ser humano.”

Bruce pensaba que el kung fu tradicional limitaba a los practicantes, porque forzaba movimientos y posiciones que no tenían por qué ser adecuadas para ellos, y que no dejaban lugar para las acciones espontáneas. Decía: “Las exhibiciones de kung fu tradicional impresionan mucho, pero la mayoría de sus movimientos no servirían en una pelea de verdad”. Para él, la práctica de las artes marciales era única para cada uno, y debía adaptarse a las características y habilidades individuales.

En el pensamiento de Bruce Lee existía un claro objetivo: la mejoría en su estilo de lucha y en su físico. Para lograrlo, bebió de tantos estilos de luchas como pudo (boxeo, karate, gung fu, esgrima…) siempre para tomar lo más efectivo de cada uno y convertir el resultado en su propio “método”, el JKD. Este basa su efectividad en un término medio entre potencia y velocidad, una extrema flexibilidad (adaptación, dinamismo), la economía del movimiento (simplicidad) y desarrollar las cuatro gamas del combate (ataque, interceptación, perforación y golpear con el pie).

“Yo no represento un estilo sino todos los estilos. Ustedes no saben lo que yo estoy a punto de hacer, pero yo tampoco lo sé. Mí movimiento es el resultado del vuestro y mí técnica es el resultado de vuestra técnica”.

Para mejorar su condición física, Bruce entrenaba sobre 8 horas diarias, buscando siempre ser aún más fuerte y elástico. Pero su entrenamiento no consistía solamente en machacar sus músculos; también ejercitaba su mente.

“Aprender la coordinación es una cuestión de entrenamiento del sistema nervioso y no un asunto de entrenar músculos.”

Bruce Lee tenía tan clara su meta, el autoconocimiento y la mejora personal, que aún habiéndose lesionado en la espalda en 1970 y habérsele dicho que no volvería a andar, se armó de fuerzas y comenzó a escribir una obra que dejó inacabada al morir, el Tao del Jeet Kune Do. Además, tras seis meses postrado, no solo volvió a caminar, sino a entrenar con mayor intensidad que antes.

Único por conocerse a sí mismo y por elegir lo más conveniente para él. Único por encontrar su camino y no abandonarlo. Único también por su carisma, desarrollado en clases de arte dramático. Gracias a ello el cine le abrió sus puertas, llegando a protagonizar varias películas. También llegó a enseñar sus conocimientos de artes marciales donde residió, primero en Seattle, y luego en Los Ángeles. Su camino estaba marcado y solamente tuvo que seguirlo.

“Aprender Jeet Kune Do no es cuestión de buscar conocimiento o acumular modelos estilizados, sino es descubrir la causa de la ignorancia.”

Quizás el discurso más famoso de Bruce Lee es este, que fue aprovechado brillantemente por una marca de coches para aumentar sus ventas:

“Vacía tu mente, se amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza, si pones agua en una botella se convierte en la botella, si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede aplastar. Se como el agua. Amigo mío, el agua que corre nunca se estanca, así es que hay que seguir fluyendo”.

Estas palabras resumen perfectamente el pensamiento de Bruce Lee: fluir como el agua –que no dejarse llevar- es vivir en armonía con el mundo.

Fuentes:

http://es.wikipedia.org

http://www.bruceleeweb.com

El Tao del Jeet Kune Do

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