Aquí y ahora puedes comprobar que tienes aura. ¿Cómo? Vamos a verlo.

Lo primero es saber qué es el aura. A lo mejor se entiende mejor si se habla de energía. Toda la materia se rodea de un campo energético. Ello es claramente notable en determinados lugares en los que te encuentras más cómodo por su buena energía o todo lo contrario, incómodo por su energía negativa. Con las personas ocurre exactamente lo mismo: algunos poseen un aura tan pobre que te invitan a alejarte de ellos y otros viven llenos de energía fuerte y positiva.

AURA

AURA

¿Qué debilita el aura? Una dieta pobre, la falta de ejercicio, de aire puro o de descanso, el estrés, el alcohol, el tabaco, las drogas y los hábitos negativos en general. Uno no se siente bien haciendo todas estas cosas, desnutre su mente, su cuerpo y su alma. Se vacía a cambio de unos placeres momentáneos. Eso solamente es vender el alma.

En el mundo occidental suena muy extraña toda la terminología oriental dedicada a la meditación y al desarrollo interior, por ello no utilizaré más que lo necesario. Lo primero que haré es dar fe personalmente de los beneficios de la meditación especialmente y de los hábitos saludables. La meditación a través de la respiración profunda y la visualización interior es algo que lleva haciéndose en Oriente durante siglos, aunque al llegar a Occidente se ha banalizado sobremanera con ella, convirtiéndola en simple moda, dejando de lado la transformación del alma. No es algo lejano, es algo que puedes hacer ya mismo. (Ver link)

Yo mismo, igual que muchos más, era escéptico y no veía posible que “algo” rodeara al cuerpo, y que con aquel “algo” se pudiera influir en uno mismo y en los demás. Ese “algo” era el aura, la energía que cada uno desprende. ¿Cómo probarlo de una manera sencilla? Explicaré de una manera sencilla tres simples ejercicios, que se han de realizar, a ser posible, en silencio.

Ejercicio 1: Empujar el aura

Para este ejercicio necesitarás a otra persona, que se colocará detrás de ti a un metro aproximadamente, ambos erguidos. Tu compañero ha de levantar sus brazos como si estuviera empujando una pared invisible, y hacer el movimiento de empujar despacio, sin mover sus pies y sin tocar tu espalda. Lentamente volverá a su posición inicial y repetirá el movimiento una y otra vez, de forma pausada. En consecuencia de esto, el cuerpo físico se balanceará hacia delante y hacia atrás. Como tu compañero te da la espalda, no podrás ver sus movimientos, por lo que el movimiento del cuerpo no puede atribuirse al hecho de saber que están empujando tu aura. Se puede alternar el ejercicio cambiando posiciones. También se puede incorporar una tercera persona como observador, y para evitar la posible caída del empujado.

Ejercicio 2: “Caricia del Rey”

Este ejercicio tiene como fundamento la prueba de la emanación de la energía proveniente de los chakras, los puntos energéticos del cuerpo (Ver link). El ejercicio se centra en las manos, un punto en el que existe un alto grado de energía activa. Para comenzar, hemos de sentarnos cómodos y relajarnos, respirando lenta y profundamente con los ojos cerrados durante unos pocos minutos. Si uno no está relajado es bastante probable que no funcione el ejercicio correctamente. Después, hay que juntar las palmas de las manos y mantenerlas unidas entre 20 y 30 segundos. Esto aumentará la sensibilidad en general. Cumplido el tiempo, separamos las manos unos 20 centímetros, y lentamente se tienen que ir acercando ambas palmas sin llegar a tocarse.

ENERGÍA

ENERGÍA

Cuando hayan llegado a un punto en que no pueden acercarse más sin tocarse, se han de volver a separar lentamente, y hay que repetir el ejercicio de la misma manera que antes. Mientras realizas este ejercicio, presta atención a lo que sientes. Puede ser presión creciente, estiramiento, cosquilleo, engrosamiento, calor, frío u otras sensaciones, según cada persona. Tómate tu tiempo para definir qué es exactamente lo que sientes, porque será una experiencia única que solo tú percibirás de esa manera, porque nuestra aura también es única. Yo personalmente siento frío y presión creciente. Con este ejercicio mejorarás tu concentración, además de percibir que la energía va mucho más allá de los límites de la piel. Si no se pierde la energía concentrada en las manos, puede enlazarse con el ejercicio 3.

Ejercicio 3: Energía hacia el brazo

Después de relajarse y realizar con éxito el ejercicio para concentrar la energía en las manos es posible ir un paso más allá. Lleva la mano derecha hasta el brazo izquierdo, o al contrario, la mano izquierda al brazo derecho, colocando la palma mirando hacia la muñeca a una distancia de 5 centímetros. Lentamente recorre sin acercarte la distancia entre la muñeca y el codo, y después haz el mismo recorrido a la inversa. Cada vez que repitas el movimiento, acércate un poco al brazo, pero sin llegar a tocarlo. Si lo has hecho correctamente notarás la energía. Puedes probar a hacer el mismo ejercicio pero con el brazo de otro.

Estos ejercicios son solo una pequeña muestra de lo que somos capaces a partir de nuestra energía. Para llegar más allá es necesario que la voluntad parta de uno mismo. La meditación es la llave al autoconocimiento, y el autoconocimiento es la llave de la dicha. Es más sencillo de lo que quieren hacer parecer.

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Fuente:

COMO LEER EL AURA (Orus de la Cruz)

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