El libro El monje que vendió su Ferrari de Robin S. Sharma es una obra espiritual narrada en forma de novela corta. Un abogado que vivía una vida profesional exitosa pero que personalmente era un desastre decide embarcarse en una aventura en busca de iluminación, con la que termina en el Himalaya. Allí, un monje le cuenta esta historia:

Rosas Amarillas

Rosas Amarillas

Estás sentado en mitad de un espléndido y exuberante jardín. Este jardín esta lleno de las flores más espectaculares que has visto nunca. El entorno es extraordinariamente tranquilo y callado. Saborea los sensuales placeres de ese jardín y piensa que tienes todo el tiempo del mundo para disfrutar de este oasis. Al mirar alrededor ver que en mitad del jardín mágico hay un imponente faro rojo de seis pisos de alto. De repente, el silencio del jardín se ve interrumpido por un chirrido fuerte cuando la puerta del faro se abre. Aparece entonces un luchador de sumo japonés – mide casi tres metros y pesa cuatrocientos kilos-, que avanza indiferente hacia el centro del jardín. ¡El luchador de sumo está desnudo! Bueno, en realidad no del todo. Un cable de alambre de color rosa cubre sus partes.

Cuando el luchador de sumo empieza a moverse por el jardín, encuentra un reluciente cronógrafo de oro que alguien olvidó muchos años atrás. Resbala y al momento cae con un golpe sordo. El luchador de sumo queda inconsciente en el suelo, inmóvil. Cuando ya parece que ha exhalado su último aliento el luchador despierta, quien sabe si movido por la fragancia de unas rosas amarillas que florecen cerca de allí. Con nuevas energías, el luchador se pone rápidamente en pié y mira intuitivamente hacia su izquierda. Lo que ve le sorprende mucho.

A través de las matas que hay al borde mismo del jardín observa un largo y serpenteante camino cubierto por millones de hermosos diamantes. Algo parece impulsar al luchador a tomar esa senda y, dicho sea en su honor, así lo hace. Ese camino le lleva por la senda de la alegría perdurable y la felicidad eterna.

La fábula de las Siete Virtudes no tiene sentido, pero en sus incongruencias se encuentra la llave de su memoria, porque gracias a ellas podrás recordar mejor cada una de sus partes. El objetivo de la historia es conducirte a una mejoría personal igual a la del “monje que vendió su Ferrari”, próxima a la de los sabios espirituales de Oriente. Paso a tratar cada uno de los puntos clave de la historia, uno a uno.

1. El jardín: Dominar la mente.

Tu mente es como un jardín que si no se cultiva no florece; cultiva tu mente y florecerá más allá de tus expectativas. La calidad de la vida viene determinada por la calidad de los pensamientos. No existen los errores: solo las elecciones; hay que considerar los reveses como oportunidades de expansión personal y crecimiento espiritual.

Faro

Faro

2. El faro: Perseguir el propósito.

El propósito de la vida es una vida con propósito. Hemos de descubrir y luego llevar a cabo la meta de tu vida aporta una satisfacción duradera. Debes marcarte objetivos claramente definidos en lo personal, profesional y espiritual, y luego tener el valor de obrar en consecuencia.

3. El luchador de sumo: Practicar el kaizen (mejoría constante)

El autodominio es el ADN del dominio de la vida. El éxito empieza por dentro. El esclarecimiento se logra mediante el cultivo constante de la mente, el cuerpo y el alma.

4. El cable: Vivir con disciplina.

La disciplina se logra realizando constantemente pequeños actos de coraje. Para que madure el embrión de la autodisciplina hay que alimentarlo. La fuerza de voluntad es la virtud esencial de una vida realizada.

5. El cronógrafo: Respetar el tiempo propio.

El tiempo es la mercancía más preciada y no es renovable. Hemos de concentrarnos en las prioridades y mantener el equilibrio, y simplificar la vida.

Camino

Camino

6. Rosas amarillas: Servir desinteresadamente a los demás.

La calidad de la vida se reduce en definitiva a la calidad de lo que uno aporta. Hay que cultivar lo sagrado de cada día, y vivir para dar. Elevando la vida de los demás, la vida propia alcanza las más altas dimensiones.

7. Camino de diamantes: Abrazar el presente.

Se trata de vivir en el ahora, de paladear el presente. No hay que sacrificar la felicidad a expensas de la realización. Se ha de saborear el viaje y vivir cada día como si fuera el último.

*     *     *     *

FUENTE:

“El Monje Que Vendió Su Ferrari” de  Robin S . Sharma