¿Aún te bañas solamente con agua a altas temperaturas? Después de leer estas líneas mirarás con otros ojos la llave del agua fría.

 Aunque es innegable el poder relajante del agua caliente, un largo uso de ella daña la piel, el cabello y dilata los vasos sanguíneos, lo que acelera la aparición de las varices. Aún así, se recomienda alternar una ducha caliente previa a una con agua fría, para abrir y cerrar los poros, favoreciendo la región cutánea.

 Los beneficios del agua fría para el cuerpo y la mente son muchos, por lo que es especialmente importante tenerlos en cuenta. Tras una ducha con agua fría, la mente se despeja tornándose más serena y controlable –favorece la meditación-, al disminuir el pulso y la respiración.

 Con el agua fría, al contrario que con el agua caliente, las venas se contraen, se reactiva la circulación, incrementa el número de glóbulos rojos, así como la viscosidad y la concentración de la sangre. En los hombres también se mejora notablemente la calidad y la producción de espermatozoides, siendo el frío la condición favorable para ellos.

 Los músculos se tonifican y los sentidos se despiertan, predisponiéndolos a realizar cualquier trabajo físico o mental. La piel responde al agua fría con un efecto tensor, ya que se lleva oxígeno a cada poro; también se exfolia, se remueven las células muertas. Además se impide la pérdida de hidratación porque el contacto con el agua es menos prolongado.

 El estímulo del agua fría provoca que las piernas se sientan más ligeras y descansadas, y también la contracción de la varicosidad (varices). Puede suponer también un beneficio para el cuero cabelludo, ya que al estimularlo su corriente sanguínea se excita revigorizando todos sus vasos y fortaleciendo la capa superior del tejido.

 El frío del agua mejora la predisposición de los órganos internos y aumenta el metabolismo, por lo cual existiría una mayor eliminación de lo que sobra en el cuerpo. Se disminuye la motilidad del intestino y del tracto digestivo, y se estimula la secreción biliar.

 En cuanto a las defensas, estas reciben una estimulación total, debido a que el organismo empieza a generar glóbulos blancos, fortificándose el cuerpo contra agentes nocivos. En las horas posteriores tras una ducha de agua fría tenemos una sensación de placer y bienestar.

No son pocos los beneficios, ¿verdad? Aún así existen contraindicaciones, situaciones en las cuales no es recomendable utilizar agua fría para la ducha. Estas son las enfermedades cardíacas o vasculares (angiospásticas), los padecimientos intestinales (colitis, diarreas), los padecimientos de la vejiga urinaria (cistitis) o los padecimientos reumáticos. Tampoco se debe bañar con agua fría si se tienen los pies y las manos frías, o frío en general.

Aunque es difícil adquirir un hábito que es incómodo a priori, el bien que se obtiene tiene que superar el “sufrimiento” de exponerse a este “jarro de agua fría”.

 

FUENTES:

http://dsc.discovery.com/news/2007/12/18/depression-cold-shower.html

http://www.thieme-connect.com/ejournals/toc/sportsmed

http://saludbio.com/articulo/hidroterapia-uso-del-agua-fr%C3%AD

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