Calcular las calorías que se consumen parece obvio, pero no es el único de los factores a tener en cuenta. También se ha de contar con el porcentaje de proteínas, hidratos de carbono y grasas que se ingiere. Y no te olvides del ejercicio; cuenta con todo esto, y hallarás la verdadera ecuación para perder peso.

Cada persona es diferente, con su metabolismo individual, por lo que la dieta de otro no será útil para ti con mucha probabilidad. Por lo tanto, no caigas en la trampa de las “dietas milagro”, que prometen un adelgazamiento rápido a cambio de dejar de lado la dieta saludable. Si dejas de comer, perderás peso, de acuerdo, pero acarrearás problemas de salud y lo que perderás no será grasa, sino glucógeno y agua, además de que recuperarás el peso rápidamente (el organismo reacciona a la “dieta milagro” gastando menos energía, y al volver a comer lo de siempre, el metabolismo sigue gastando muy poco). Ten en cuenta que la lucha es contra la grasa acumulada, no contra los kilos.

El ejercicio es una pieza clave para el puzzle de la vida saludable, puesto que libera endorfinas, oxigena los músculos, quema calorías y al cabo del tiempo se disminuye la frecuencia cardiaca en reposo. Para los que prefieren evitar los gimnasios existen alternativas: un paseo diario es una buena opción para comenzar; se puede comenzar caminando media hora e ir aumentando progresivamente cada día el tiempo y el ritmo de ejercicio. Pero es esencial que el tipo de ejercicio que se haga sea algo que te guste, que al cabo de años te sigas viendo haciéndolo. Para quemar más grasa, elige una actividad aeróbica.

En cuanto a los nutrientes que ingieres, métete en la cabeza que no existen alimentos buenos ni malos, sino proporciones buenas o malas. La grasa es necesaria, al igual que los hidratos y las proteínas. Solamente se trata de calcular la cantidad de cada uno de los nutrientes para adecuarlos a tu dieta personal. Para ello, recomiendo esta herramienta: una calculadora de dieta y porcentaje de grasa corporal.

http://www.scientificpsychic.com/fitness/dieta.html

Lo mejor es comenzar de la siguiente manera: poniendo un punto de salida pero no una fecha topa, es decir, olvidarte de que estás haciendo dieta, ya que el objetivo es ser sano toda la vida.

Es importante no obsesionarse con la báscula a la hora de ponerse a dieta; con perseverancia los resultados se terminarán viendo.

A la hora de decidir los alimentos que van a protagonizar tu dieta, elige los que te gusten y con el tiempo irás adaptando mayor colorido. Lo que es lo mismo, personaliza tu dieta. Al principio es cuando surgen las dudas y es más fácil recaer en los malos hábitos.

Un truco a la hora de vencer la mala alimentación es comprar con el estómago lleno y con la lista hecha. Sin hambre y con un objetivo planificado, no caerás en los caprichos.

También puedes crear una escala del hambre, que te puede ayudar a no llenarte ni a pasar hambre. En esta escala del 1 al 10 1 es será el valor correspondiente al hambre atroz y 10 al empacho. Si te mantienes debajo del 8, será una señal excelente.

Como en todo en la vida, lo importante para que la decisión de comenzar una dieta obtenga buenos frutos, es la perseverancia y la mesura.

La ecuación para mantener la línea se resume de la siguiente manera:

(+ EJERCICIO/SEMANA) + (+ VARIEDAD COMIDA * (-CANTIDAD DE ELLA))

FUENTE:

Men’s Health

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