Las guerras se hacen por intereses egoístas, no por la paz, como proclaman los gobernantes. En 2001 los Estados Unidos de América necesitaban una excusa para asaltar los pozos petrolíferos de Iraq, y delante de nuestras narices provocaron un auto-atentado en el World Trade Center y, aprovechando el estado de shock y el borreguismos del pueblo americano (generalizo y no me gusta, pero si no fueran borregos algo hubieran hecho) asaltaron Oriente Medio. Las pruebas están a la vista de todos, aunque los medios de comunicación mayoritarios no lo publiquen -ya que van todos en el mismo saco-.

El Nobel de la Guerra Barack Obama aún lo defiende, aprovechándose de la ingenuidad de muchos estadounidenses.

Es la hora de despertar, de dejar de ser marionetas.

Anuncios