Gracias al avance de los medios de comunicación, hoy en día es posible acceder a una información inimaginable hace unos pocos lustros. Pero ante la posibilidad del acceso a la información surge la normal duda de su veracidad. No es posible acceder a la verdad sin un sistema de filtrado mental que permita beldar la información, es decir, separar el grano de la paja.

Marylin Vos Savant en su muy recomendable libro Gimnasia Cerebral propone un sistema sencillísimo y lógico para llegar a la verdad desde la información:

-Primero, mediante los sentidos se percibe la información, que puede llegar a través de diversas fuentes, como pueden ser la televisión, los libros o Internet.

-Segundo, de la información son extraídos los datos. La recopilación y discriminación de informaciones nos acerca un paso más hacia la verdad que buscamos hallar.

-Tercero, a través de los datos llegamos a los hechos. Mediante un trabajo de contraste podemos concluir en el último peldaño antes de llegar a la verdad.

-Finalmente, la verdad surge desde los hechos. Hemos llegado a la cima del conocimiento.

Aunque personalmente opino que no es posible llegar a la verdad absoluta debido a la naturaleza racional de este término, sí que creo posible filtrar los contenidos de cuanto llega a nuestros sentidos, aproximándonos más a esa realidad que ansiamos conocer. Es decir, hablamos de la verdad física, no la metafísica.

Incluso habiendo seguido todos estos pasos y haber alcanzado una “verdad”, es posible que tal realidad haya sido manipulada o distorsionada de alguna manera –interna o externamente-, por lo que es conveniente de vez en cuando revisar cada uno de los archivos de informaciones, datos y hechos que se poseen.

Nuestra mente es una máquina de tal complejidad que a veces incluso nos sorprendemos del potencial que alberga, y no es extraño sentirse confundido ante la descomunal cantidad de información que podemos captar. Por ello, en ocasiones tendremos que cambiar el punto de vista; conviene descansar de vez en cuando para no saturar la mente. Sobre todo si se es infinitamente curioso.

La búsqueda de la verdad es uno de las ramas del desarrollo personal. Necesitamos de la información para encajar nuestra posición en el espacio y en el tiempo y para, llegado el momento, poder desprendernos de esa necesidad.

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