Un grupo de personas avanzan en la búsqueda de una nueva tierra, llena de riquezas. Cuando la encuentran, hallan allí a unos nativos que les abren la puerta de su corazón como amigos. Cuando los viajeros descubren las enormes riquezas que estos poseen no dudan en atacar a quienes les trataron como hermanos, asesinarlos y apropiarse de sus riquezas y de su territorio.

Lleva ocurriendo a lo largo del tiempo en nuestro planeta; unos pocos se colman de riquezas a costa de envilecerse, de empequeñecer lo ajeno. Lo vimos cuando los europeos llegaron a América. Lo vimos cuando EEUU llegó a Oriente Medio. Pero no lo veremos más si decimos basta. Cada uno tiene que ser esa voz que grita NO.

¿Qué son esas riquezas que ellos buscan? No son más que objetos. Los objetos no dan felicidad, ni amor. Las personas más felices son las que menos necesitan. Lo único que en realidad necesitamos es mirar hacia dentro y descubrir que somos parte de lo mismo; somos la parte del Todo, y el Todo de la parte. Dentro de uno están las verdaderas riquezas del Universo, y comprenderlo es la clave. La Tierra nos ofrece sus recursos sin pedir más a cambio que se utilicen con Amor, el mismo Amor que ella nos da. ¿No te sientes deudor hacia Ella?

¿Qué derecho tenemos a extraer recursos desmedidamente y sin un reparto justo? ¿Qué derecho tienen los gobernantes a permitir esto? Los gobernantes son la voz de cada nación, son nuestros representantes. Esto quiere decir que trabajan para nosotros, no nosotros para ellos. Nosotros somos quienes tenemos que advertirles sus errores, y dirigirlos, y no al revés. Un buen líder tiene que saber buscar lo mejor para su pueblo, no para los intereses de una minoría. Y así está ocurriendo, pero porque no hacemos nada, y no hacer nada es el mejor camino para no conseguir nada. No dudes de que tu voz será escuchada si gritas. No dudes que habrá hombros en los que apoyarte. No tengas miedo, porque siempre habrá alguien que estará contigo. Siéntete parte del Todo, porque así jamás estarás solo. Así funciona el Amor.

Nos duele todo mal que ocurre al planeta, porque formamos parte de él. Ahora mismo nuestros hermanos mueren de hambre, son asesinados, violados, torturados… La Tierra está esperando que reaccionemos, que dejemos de vivir manipulados por esa minoría. ¡Despierta! ¡Te necesitamos!

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