Muchos místicos y filósofos coinciden en un mismo punto para alcanzar la libertad interior: librarse del apego. Pero, ¿es posible liberarse de algo así? Partamos de un punto clave: ¿qué es el apego?

El apego es un vínculo afectivo intenso. Podemos hablar de apego hacia cualquier cosa; uno puede apegarse a una persona -p. ej. los padres, sobre todo en la niñez-, a un objeto -p. ej. a una vivienda- o a unas costumbres- o a una creencia. Cierto es que en la niñez el apego es absolutamente necesario para el desarrollo, pero una vez se ha completado el crecimiento… ¿se necesita esa figura? Pensemos en el apego hacia un objeto que esté relacionado con el apego a la creencia y también con el apego familiar, por ejemplo un crucifijo que tu madre te regaló antes de morir. ¿Qué lleva al individuo a pensar que necesita tal cosa?

El apego tiene una serie de características comportamentales:

  • Esforzarse por mantener la proximidad con la persona con la que se está vinculada
  • Resistirse a la separación sintiendo ansiedad, desolación y abandono ante la pérdida
  • Mantener un contacto sensorial privilegiado con la figura de apego
  • Usar la figura de apego como base de seguridad desde la cual poder explorar el mundo físico y social
  • Refugiarse en la figura de apego en momentos de tristeza, temor o malestar, buscando en ella apoyo y bienestar emocional.


¿Es necesario el apego?

Veo el apego en mí, y veo que tiene más que ver con mi debilidad que con mi fortaleza. Entonces, pienso: ¿de veras necesito una figura externa a la que poder agarrarme en momentos de flaqueza? Pero, entonces, ¿no volverían a surgir los momentos de flaqueza? ¿No sería mejor afrontar de cara esos momentos difíciles?

Inmediatamente, aparece ante mí un pensamiento: ¿estoy apegado al apego? Sería paradójico. Ciertas personas me han advertido de este peligro, y no es banal, por supuesto, preguntárselo. ¿Cómo puedo afirmar entonces que el apego no es necesario sin estar apegado a esa idea? Simple: no es una idea, es una decisión. Cuando voy a cruzar la calle no estoy apegado a la idea de mirar a los lados y dar los pasos necesarios para cruzarla, simplemente la cruzo porque decido hacerlo para llegar al otro lado. Con el apego ocurre lo mismo: decido tomar esa actitud para cruzar la calle de la existencia.

Con esto quiero decir que es la decisión, la voluntad a través del vivir presente, la que conforma nuestro Ser. Tomar esta actitud permite la fluidez consciente, es decir, ser capaz de adaptarse a las circunstancias del momento y cambiar cuando es el momento preciso de hacerlo. En definitiva, ser como el agua.

Desapego significa “no dependas de nada” y “no hagas que tu vida y tu felicidad dependan de nada”. OSHO

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