¿Es el ego algo que limite al Yo? Distingamos antes uno de otro. ¿Pertenece el ego al Yo? Puede ser que la experiencia personal y los factores externos nos induzcan a identificarnos con el ego, pero ¿podemos realmente alcanzar a ver lo que es realmente el ego?

El ego comienza a nacer a través del aprendizaje, y crea una ilusión de identidad que crece a través del tiempo. El ego identifica al invididuo con determinadas ideas, con determinadas imágenes externas, pero ¿por qué esas ideas y no otras? ¿Podemos decir que las ideas son algo propiamente nuestro y que no han dependido de algo externo? Es obvio que no hemos nacido ni católicos, ni musulmanes, ni socialistas, ni capitalistas, pero la necesidad de poseer una identidad a la que llamar nuestra nos empuja a creernos parte de algo. Nada más lejos de la realidad; estas ideas que decimos “nuestras”, ¿puedes decir que lo sean en realidad? Todas las ideologías dependen de una autoridad, ya sea una persona del presente (un líder político) o del pasado (que haya dejado escrito un ideario). Las ideas previas requieren de ideólogos previos, de los que uno, como identificado con sus ideas, es seguidor, y, como tal, limitado. Es decir, que nosotros mismos somos quienes nos limitamos.

Cuando miras a una persona que conoces, ¿ves una imagen de ella basada en experiencias pasadas o eres capaz de verla tal cual es ahora mismo, en el momento en que está frente a ti? Cualquier concepto sobre ella, aunque este cambie, no será más que un producto mental, surgido del ego

¿Qué ocurre si nos preguntamos cuándo nació el ego? ¿Seremos capaces de ver que, al igual que los animales, los bebés y los niños pequeños carecen de ego, ya que aún no han sido condicionados? La espontaneidad innata que todos poseemos se va diluyendo entre las limitaciones impuestas. El Yo naturalmente espontáneo e infinito se aliena, transformándose en un Yo-Ego limitado. La esencia del Yo es ver las cosas tal cual son, tanto externas como internas, sin prejuicios, sin críticas; simplemente como son.

¿Es posible eliminar el ego? Si eres capaz de autocuestionártelo, estás más cerca de que lo sea. El ego no desea ser eliminado, y el intelecto urdirá muchas estrategias para evadir su cuestionamiento. Avanzar en el conocimiento del propio ego hasta el mismo fondo de éste es el único camino para verlo, y verlo por uno mismo es el único camino para, llegado el caso, desprenderse de él.