El agua fluye, pero ¿es consciente de que fluye?

La fluidez es la capacidad de adaptación al medio en el presente; la consciencia podríamos denominarla como la habilidad de prestar atención a lo que es… Esto es un vago acercamiento a la realidad, ya que las palabras son cárceles para la esencia de las cosas…

Indaguemos… ¿Un átomo es consciente de su propia existencia? Seguramente no lo necesita, porque fluye, y el fluir es la expresión última de la consciencia. La conexión íntima con el Todo no necesita de consciencia; en tal caso, no del nivel de consciencia que podemos adquirir las personas.

En el desarrollo de la “consciencia”, generalizando podemos hablar de cuatro fases:

  • Inconsciencia inconsciente
  • Inconsciencia consciente
  • Consciencia consciente
  • Consciencia inconsciente

A medida que la consciencia crece, paradójicamente aumenta la inconsciencia de esa consciencia. Como en la fábula en la que el ciempiés tropieza cuando le preguntan cómo es capaz de caminar con tantas patas, nosotros tropezamos al intentar encasillar la consciencia en términos, técnicas o métodos.

El agua fluye a través a través de los valles siendo inconsciente de que es consciente, es decir, solamente siendo lo que es. En la naturaleza todo funciona en armónico equilibrio gracias a esa fluidez, a esa conexión inconsciente con el Todo…