En estas fechas surge en mucha gente una artificial necesidad social de ser felices. ¿Por qué no aprovechar la inercia y encontrar la felicidad que ya está dentro de uno? Ahí dentro, en lo profundo, donde no se mira muy a menudo… La dicha que permanece está ahí, aunque tú aún no puedas verla.

Halla el coraje. Usa tu corazón, porque es el principio y el final. Ello puede llevarte a encontrar los tesoros más bellos.

Entre vivir como has vivido hasta ahora, o intentar profundizar en ti mismo, ¿qué eliges? Si eliges conocerte a ti mismo, ¡ánimo! Permanece atento.

Sobre todo… ¡SE FELIZ!